Hace unos meses quien nos diría que nos esperaba por delante una temporada tan llena de incertidumbre y momentos inolvidables. Recuerdos que hoy hacen que me siente a escribir sobre todo lo vivido junto a las 4 gimnastas chadianas que se forman en Pozuelo.

 

El 4 de enero aterrizaban en Madrid, cansadas, ilusionadas... y un poco asustadas. Todo era tan nuevo, que el corazón les iba a mil por hora. Sobre todo para Cecilia y Anne Marie, que era la primera vez que salían de Koundoul.  

Desde entonces, hemos compartido momentos  que, creo, no se repetirán jamás.  

 

Su primer día en la escuela.

El primer entrenamiento.

Su primera actuación en un teatro.

Ver como su cuerpo aprende a hacer gimnasia...

 

Y en el medio de todo, una pandemia. Obstáculos que se presentaban de forma inesperada. Pero que con calma y buen hacer, hemos afrontado de la mejor manera posible. 

 

Ellas, lejos de sus hogares. Tratando de aprovechar esta oportunidad que la vida les está ofreciendo.

El CGA Pozuelo, poniendo todo de nuestra parte para que su formación deportiva, académica y personal vayan siempre de la mano.

La Fundación Ramón Grosso, tratando de dar soporte siempre, removiendo cielo y tierra si hace falta para que esta experiencia sea lo más beneficiosa posible para ellas. 

El Ayuntamiento de Pozuelo abriendo las puertas al hermanamiento con otro país, con otra cultura, favoreciendo que el proyecto se pueda llevar a cabo.

 

En diciembre, durante la Gala de Navidad que realizamos cada año, tuvimos la visita del Comité Olímpico Chadiano. Vinieron a conocer el equipo, las instalaciones, nuestra filosofía de trabajo. Vieron la gimnasia de Pozuelo en el evento del año, donde participan todas/os nuestras/os deportistas, nuestro equipo técnico, con las gradas repletas de gente... Se emocionaron y supieron valorar el gran trabajo que nuestro equipo de profesionales y gimnastas hicieron. La gran familia que formamos. Un día después, firmaron con el Comité Olímpico Español el convenio de colaboración para que las gimnastas se puedan formar en Pozuelo durante todo un ciclo olímpico. 

 Días después, las gimnastas aterrizaban en Madrid. Vivieron unos días tranquilos, cargados de regalos, ilusión y mucho frío. Hasta ahora no habían experimentado temperaturas tan bajas, ya que en Chad la mínima ronda los 26 grados y las máximas...¡¡hasta 50!! Eso sí, aquí no les ha faltado de nada para afrontar el invierno. Las familias de acogida han aportado a estas jóvenes todo lo que han necesitado para su bienestar durante el curso. 

 

El día 7 de enero, empezamos los entrenamientos. El primer objetivo era lograr que se integraran en el equipo. El club inicia su temporada en septiembre, realizando una jornada de valores y equipo con las deportistas, el equipo técnico y las familias, los grupos de entrenamiento llevaban en funcionamiento 4 meses, así que era prioritario que ellas se sintieran en un espacio seguro, donde iban a encontrar otras niñas y niños de su edad, con diferentes habilidades para la gimnasia. Y poco a poco, con paciencia, amor y constancia, el grupo se fue construyendo.  Creando una identidad nueva, donde todas aportaban algo. 

 

Este objetivo inicial hizo que fueran capaces de subirse a un escenario y actuar frente a un público todas juntas en el Festival Internacional de Capoeira Antiga de Madrid. Donde la cultura africana cobraba valor gracias al trabajo de organización llevado a cabo por la asociación madrileña Capoeira Antiga. Un evento donde la música, la danza, el deporte y la historia se convertían en un lenguaje común para todas las personas participantes provenientes de países como Francia, Costa de Marfil, Chad, España, Portugal, Países Bajos o Inglaterra. 

 

Y cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos confinadas en casa sin poder pisar la pista de suelo o subirnos a las paralelas. Un estado de alarma en el país nos dejaba sin poder continuar los entrenamientos como teníamos planeados. 

Así que nos pusimos manos a la obra para continuar siendo equipo en la distancia, y la mejor forma que se nos ocurría era seguir entrenando. De forma diferente, con nuevos objetivos, pero con el cuerpo en movimiento. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cada día entrenamiento dirigido en la distancia, dando prioridad a la conciencia corporal, al desarrollo del estilo,  el acondicionamiento físico y el equilibrio emocional.  La distancia no lo ponía fácil, pero las tecnologías y las familias sí. Cuando se programaba una videoconferencia, allí estaban las gimnastas.

Si se planteaba un nuevo reto, se grababan y lo enviaban.

Había semanas más duras, donde la pereza o la incertidumbre pesaban, pero de nuevo, volvíamos a darle vueltas a cómo acompañar de la mejor manera a cada gimnasta. 

 

En el mes de junio volvíamos a vernos las caras en directo. Dos entrenamientos presenciales de 1 hora, se nos quedaba corto. Así que aprovechábamos cada minuto al máximo. Daba igual si hacía calor o viento, cada día era un regalo.

 

En julio hemos vuelto a la sala. 

Felices y orgullosas de haber llegado hasta aquí.

La evolución de su gimnasia ha sido impresionante, pero si hay algo que a mí me sorprende más aún, es su capacidad para enfrentar las dificultades. 

Dificultades también son las que se viven cuando diriges un proyecto como este, y quien mejor que Sylvia para que nos cuente cómo ha sido para ella.

 

Pregunta. ¿ Qué dificultades te has encontrado para que las gimnastas puedan entrenar en España durante un ciclo olímpico?

 

Respuesta: Mi mayor frustración han sido las dificultades burocráticas. Es cierto que tras algunas vivencias que he tenido esta temporada, puedo entender esas trabas, pero en un inicio me frustraron mucho, no podía entender que si las niñas y sus familias estaban de acuerdo en venir, el impedimento fuera la burocracia.

 

P.: ¿Qué evolución has visto en ellas en estos 7 meses de entrenamiento?

R.: ¡Madre mía! Mi primera respuesta es....¡¡¡¡¡increíble!!!!! Llevo toda mi vida en la gimnasia, he tenido la satisfacción de toparme con gimnastas de gran talento, pero lo de Grace, Anne Marie, Actha y Cecilia, ¡no lo había visto nunca! Su motivación y su ilusión es algo que no había visto jamás y en esa línea va su evolución

 

P.: ¿Cuánto de importante son las familias de acogida para estas niñas?

R.: 100%. Las familias de acogida son sus familias en España y, por tanto, tienen que aportarles el apoyo que cualquier familia aportaría a su hija. Es importante entender que estas niñas han dejado a sus familias, a sus amigas, en concreto, su vida en Chad, por un sueño. Ellas lo apuestan todo por su amor a la gimnasia, ¡a su sueño! Sus familias de acogida tienen que entenderlo así y desde esa empatía, apoyarlas al 100%

 

Sin lugar a dudas, este proyecto está abriendo la mirada y el corazón tanto a profesionales del deporte, como al público que disfruta de la gimnasia artística desde las gradas. Sólo queda que la sociedad sea capaz de abrir los brazos a la diversidad y la igualdad de oportunidades para todas las personas. Entonces, equipo, lo habremos conseguido. El mundo será un lugar mejor para todas las personas.

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